"A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia
con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, Nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén...."Judas 22-25.
En toda lucha hay bajas, hay caídos, hay heridos, hay víctimas, y hay muertos....Judas establece que en la lucha espiritual hay que ser solidarios con nuestros compañeros de milicia, apoyandolos para que puedan defenderse de las acechanzas del mal. El diablo como un león rugiente buscará los más débiles, los más pequeños, los enfermos, los apartados que andan solos sin gozar del compañerismo cristiano. Para hacer frente con éxito a ese enemigo, hay que convencer a los que dudan, a los que se confunden cuando oyen diferentes doctrinas de las sectas actuales; como los los zarpazos del maligno a través de personas llamadas católicos, evangélicos, testigos de Jehová, adventistas, mormones etc. A otros hermanos débiles ante las tentaciones de índole moral, Judas llama a salvarlos arrrebatándoles del fuego del pecado, enseñándoles a vivir en santidad, y en rectitud cristiana. Pero Judas también nos advierte de espías, falsos hermanos, cuya función es causar la mayor cantidad de bajas en las filas de la hermandad; por eso no nos debemos extrañar cuando oímos de divisiones en la iglesia. A esas personas que dividen a la iglesia por falsas doctrinas, por actos inmorales y pecaminosos, por ganancias deshonestas, por orgullo y malicia, Judas recomienda que aún su ropa debemos aborrecer, y esta es una hipérbole para describir la repugnancia que causan los divisionistas a Dios y a su pueblo....
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